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miércoles, 13 de junio de 2012

¿Qué está pasando en El Quimbo?


Articulo publicado en el Boletín Ethos Regional de la Universidad Autónoma de Occidente
Por Elizabeth Gómez Etayo, Socióloga de la Cultura y el Medio Ambiente.  

El proyecto conocido como “El Quimbo” consiste en la construcción de una hidroeléctrica que desvía el cauce del Río Magdalena, produciendo la inundación de ocho mil hectáreas de tierras productivas en el Departamento del Huila, a fin  de formar una represa que generará energía. Este es un macro proyecto de la multinacional ENDESA (la cual tiene su filial colombiana denominada EMGENSA), avalado por el Gobierno Nacional, que bien responde al fortalecimiento de las llamadas locomotoras del desarrollo de Santos.
Los campesinos, pescadores y mineros artesanales de la región, agrupados en Asoquimbo, se oponen a la construcción de tal hidroeléctrica por considerar el proyecto lesivo para la economía regional, el medio ambiente y la vida de las comunidades asentadas en la zona afectada. Esta población se ha manifestado pacíficamente en defensa de su territorio y sus acciones son reprimidas por la Policía Nacional (El Esmad), con el uso desproporcionado de la fuerza. De allí que las protestas han terminado en atropellos y en lesiones personales serias en los manifestantes. Uno de los cuales perdió un ojo en una de las jornadas, a consecuencia de los ataques con una bomba de aturdimiento. Frente a esta situación, el Presidente de la República presentó disculpas, minimizando la situación y argumentando que se trató de un error y de un exceso de fuerza. Que los manifestantes pueden estar seguros de que el proyecto tendrá todas las garantías legales y ambientales, previa consulta con los lugareños.
Frente a este panorama, bien vale la pena reflexionar qué hay en el fondo de la puesta en marcha de este macro proyecto. ¿Por qué el gobierno nacional no ha consultado realmente a la población que se verá directamente afectada? y ¿Cuáles serán las reales implicaciones ambientales y socioeconómicas que la desviación del Río Magdalena y la inundación de tierras productivas traerían para la región, el medio ambiente y la población?
El proyecto El Quimbo es un claro ejemplo de cómo los territorios nacionales son usufructuados para beneficiar la economía internacional. Es claro que, aunque la producción de energía satisface necesidades humanas, en este proyecto, sobre todo será la multinacional quien se lleve los mayores dividendos de la generación y venta de energía. De esta forma, la tierra y el territorio que habitan los campesinos de la región, realmente pertenece a los actores que dinamizan fuerzas del mercado para imponer esquemas de uso espacial de los recursos naturales–locales, en tanto, el Gobierno Nacional presenta esta gran obra de infraestructura como uno de los polos de desarrollo más importantes para la región, desconociendo abiertamente las reales necesidades y condiciones de la población que allí habita.
En este caso, como en otros, parece que de nuevo la idea de progreso es usada para que empresas nacionales y transnacionales de energía, con el aval del gobierno nacional, obtengan jugosos dividendos ignorando las condiciones socioeconómicas de las poblaciones campesinas.
El Quimbo es la expresión del  afán mercantilista que tienen las  grandes corporaciones (y el consumista que todos tenemos), cuyas actividades se limitan a la búsqueda del lucro, ocupando y  explotando tierras que no les pertenecen, ignorando las consecuencias desastrosas para el medio ambiente, incluida la población en él, a causa de sus acciones. Hay en este proyecto una abierta violación o limitación de diversos derechos de la población afectada: violación del derecho al trabajo, a la tierra, a UNA vida digna, a la manifestación pacífica, a la libertad de expresión y a un ambiente sano.
Frente a este complejo panorama, vale la pena preguntarse si es posible generar energía para el consumo y el bienestar humano, minimizando los daños para la población donde se desarrollen tales proyectos energéticos y para el medio ambiente. Distintas experiencias en el mundo han demostrado que sí, con el uso de la energía solar y eólica es posible suplir el gasto de consumo energético humano. Incluso, hay experiencias efectivas con la construcción de microcentrales para abastecer comunidades y pueblos. Entonces, ¿Por qué insistir en ir contra la naturaleza, desviando el cauce de los ríos con el único fin de obtener lucros que benefician a unos pocos? El actual gobierno nacional desconoce las demandas de la población cuyos derechos debe defender y  del medio ambiente que debería proteger.

viernes, 1 de junio de 2012

Isla donde sólo viven Pájaros.

Esta es una isla  en el Océano Pacífico Norte... que tristeza... los humanos somos los principales depredadores... ¿qué hacemos para cambiar nuestros hábitos destructores?

http://www.midwayfilm.com/

jueves, 31 de mayo de 2012

Justicia para Rosa Elvira

Imágenes integradas 1
                                                                                                                                                      COMUNICADO COMUNICADO DE PRENSA
 No. 8 - 2012

Rabia e indignación por el asesinato de Rosa Elvira Cely
Ni una mujer más violada

 Bogotá, mayo 30 de 2012. La Ruta Pacífica de las Mujeres se manifiesta una vez  más con dolor en el alma y rabia frente a la brutal agresión sexual de la cual fue víctima Rosa Elvira Cely, el pasado 23 de mayo en el Parque Nacional de Bogotá.

Rosa Elvira, hija, hermana y amiga, fue hallada con vida pero la atroz violencia que sufrió no dio tregua y la llevó a la muerte.  Su cuerpo  evidenciaba una penosa e innombrable violación sexual, la cual da cuenta de la sevicia a la que seguimos  siendo sometidas las mujeres, por nuestra condición de SER MUJER y constatando una vez como los espacios públicos se han convertido en espacios amenazantes e inseguros para todas.

Desde la Ruta Pacífica de las mujeres:

 Acompañamos en este difícil momento a la familia de Rosa Elvira, a sus amigos  y compañeros de trabajo. Y nos Unimos a la jornada de Duelo y Dignidad a realizarse en Bogotá este domingo 3 de junio a las 10 a.m. en el Parque Nacional.   
Expresamos nuestro rechazo a estos actos de violencia contra las mujeres.
Exigimos investigación y juzgamiento de los responsables de este horrendo crimen.
Exigimos  calles y ciudades seguras, libres y sin violencias hacia las mujeres y las niñas.  

¡NUESTRO CUERPO PRIMER TERRITORIO DE PAZ!
 
Comunicaciones
Ruta Pacífica de las Mujeres
Tel: 2 229145 /46
Cel: 313 3337959 - 3005553307



viernes, 11 de mayo de 2012

Sobre el caso de la estudiante asesinada en la U de Caldas

Estoy renviando la reacción que ha tenido el profesor Carlos Eduardo Rojas Rojas, ante las desafortunadas palabras del "Rector" de la Universidad de Caldas en relación con el lamentable hecho ocurrido, donde una estudiante de Ciencias Sociales fue asesinada por su novio, el hecho ocurrió en las residencias masculinas universitarias.
Manizales, 9 de mayo de 2012
Doctor:
RICARDO GÓMEZ GIRALDO
Universidad de Caldas
Notará usted que no me dirijo a usted como rector de la Universidad de Caldas, sus declaraciones, que escuché esta mañana en una emisora de radio, me impiden reconocer que usted ostente tal dignidad.
Esta mañana le escuché decir que la estudiante Alexandra Vivas Medina, cuyo cadáver fue encontrado el pasado lunes en una habitación de las Residencias Masculinas Gabriel Soto Bayona, estaba donde no le correspondía, que este hecho era inexplicable y que sobre el mismo no se iba a hablar.
Cuando afirma que la estudiante estaba en un sitio que no le correspondía (las residencias masculinas) usted no sólo pone en duda la integridad moral de la víctima y propicia que se exculpe de este modo la responsabilidad de la persona que le causó la muerte, sino que además se erige usted como autoridad para indicar dónde deben estar las mujeres, en consecuencia, los hombres, y que podemos hacer o no en determinados sitios.
Por estas razones usted ha perdido ante mis ojos la autoridad y dignidad que el cargo de rector exige, por eso no me dirijo a usted en dicha condición.
Este hecho si tiene explicaciones, pero no son las que usted insinúa: que la joven Alexandra Vivas Medina estaba en el lugar equivocado. A mi juicio, y será asunto que espero encontrar el momento de exponerlo más detenidamente, este terrible hecho es la evidencia del fracaso de su propuesta pedagógica que viene implementando desde el comienzo mismo de su gestión.
Tal propuesta pedagógica es la de considerar a los estudiantes, los docentes y los integrantes de la comunidad universitaria como potenciales delincuentes, terroristas o personas de mala fe, en últimas, personas en las que no se puede confiar y de las que nada bueno se puede esperar.
Me atengo a sus acciones: quiso convertir la rectoría en un búnker, permitió el ingreso de la tropa a la universidad, llevó a estudiantes que expresaban sus ideas en las paredes ante los tribunales penales, convirtió a la Universidad en una prisión a la que se ingresa si se muestra la boleta de entrada y previa requisa, delegó en la vigilancia privada la formación de la convivencia universitaria, en últimas, su propuesta pedagógica fue: vigilar y castigar. Este es uno de los factores explicativos de los terribles hechos que hoy lamentamos.
Por estas razones usted ha perdido ante mis ojos la autoridad y dignidad que el cargo de rector exige, por eso no me dirijo a usted en dicha condición.
Claro está que usted no es el único responsable, los docentes también tenemos nuestra responsabilidad: dejamos que el sistema de vigilancia tomara en sus manos nuestra obligación cual es la formación de las personas, en primer lugar, de los estudiantes.
Una muestra más de la desconfianza con la que usted ha visto y tratado a docentes y estudiantes es su solicitud de que no se hable bajo el pretexto de que los integrantes de la comunidad universitaria no somos lo suficientemente responsables para tratar este u otros temas. Ya lo había hecho antes, en la visita de los pares externos con ocasión del proceso de acreditación institucional.
Yerra usted de nuevo: la universidad es el espacio de la palabra, la universidad es el espacio para la discusión, la universidad es el espacio de la libertad, la universidad es el espacio del reconocimiento de la dignidad humana. Además, dejar de hablar o acallar es el verdadero problema, la ley del silencio, no conduce más que al irrespeto a las personas, a su dignidad.
Por estas razones usted ha perdido ante mis ojos la autoridad y dignidad que el cargo de rector exige, por eso no me dirijo a usted en dicha condición.
Permítame compartir con usted esta inquietud: hace un tiempo, cuando los estudiantes pintaban las paredes de la universidad, una de sus funcionarias inició un profuso debate por medio del correo electrónico cuando manifestó: ¡están destruyendo la universidad! Se refería a las paredes pintadas. Hoy una persona, una estudiante, fue encontrada sin vida en la universidad, al parecer el responsable es otro estudiante de nuestra universidad y, sin embargo, esto no ha generado tal profusión de correos, es más, la noticia ha sido retirada de la página web de la institución.
Hoy ¡nuestra universidad está destruida! Nos corresponde encontrar como reconstruirla.
Permítame confirmarle lo que ya el servicio de seguridad le habrá informado: hace unos minutos me dirigí al edificio de las residencias masculinas Gabriel Soto Bayona, lo hice en compañía de estudiantes de Sociología con algunos de los cuales habíamos estado hablando de este drama en mi curso de Métodos Cualitativos en Sociología I.
Nuestro propósito era retomar las palabras de los familiares de Alexandra Vivas Medina y expresar que las residencias masculinas son un lugar de vida, que a dichas residencias pueden y están en todo su derecho de ingresar las mujeres, que los hombres nos comprometemos a respetarlas porque así nos respetamos nosotros mismos, que nos comprometemos a cuidar de su integridad tal y como cuidamos de la nuestra.
Logramos nuestro propósito: a las residencias masculinas Gabriel Soto Bayona ingresaron mujeres, ingresamos hombres que no vivimos allí. De acuerdo con sus declaraciones, estábamos todos en el lugar equivocado. Dejo constancia que el único responsable de estos hechos soy yo, Carlos Eduardo Rojas Rojas, y que si por ello va a ordenar alguna sanción o investigación disciplinaria, el único responsable, insisto, soy yo. De lo mismo dejo constancia pública para que no se judicialice por parte de la Fiscalía General de la Nación a los estudiantes de las citadas residencias que nos permitieron ingresar.
A los pocos minutos, las compañeras y los compañeros que ingresamos y que desconocimos su mandato nos retiramos, ninguna compañera resultó lesionada, todas fueron respetadas por todos.
¡Las residencias masculinas Gabriel Soto Bayona son un lugar de vida!
Doctor Gómez Giraldo, durante su gestión se rompieron dos tradiciones que marcaban profundamente la identidad de esta nuestra Universidad de Caldas: la irrupción de la tropa en el campus (lo cual solamente había sucedido en 1976) y que en toda la historia de la universidad entre los miembros de la comunidad universitaria se había respetado la vida y la integridad física de todos y cada uno de ellos. ¡Triste pasar a la historia por esos hechos!
Como lo expresé esta mañana a los estudiantes del curso antes citado: estos terribles hechos me cuestionan mi labor como docente, me dicen que no he sido lo suficientemente claro y convincente en mi labor de señalar que la universidad no es sólo un lugar de preparación para el trabajo, de formación en una profesión, arte o disciplina, sino ante todo que es un lugar de formación de personas, por ello su nombre de universidad.
Así que hoy tengo que aclarar que yo también me siento responsable porque la Universidad de Caldas esté destruida, sin embargo ello no me impide manifestarle que ya no puedo llamarlo rector.
Le envío esta comunicación vía correo electrónico con copia a todos los miembros de la comunidad universitaria, no voy a hacérsela llegar impresa en papel.
Atentamente,
CARLOS EDUARDO ROJAS ROJAS
Docente departamento de Antropología y Sociología

miércoles, 2 de mayo de 2012

Libertad para Romeo Langlois

El documentalista frances independiente, Romeo Langlois, ha realizado durante varios años, documentales sobre la guerra en Colombia, especialmente cubriendo noticias de paz, como la experiencia de la Guardia Indígena Nasa, en el Dpto. del Cauca, que rechaza la presencia de cualquier grupo armado en su comunidad.


http://www.youtube.com/watch?v=2ZS-xMKXyts

jueves, 26 de abril de 2012

Vivir al margen ¿cultura de la pobreza?

¿Cómo vive la gente de la calle? Los destechados, los desposeídos, los miserables, los mal llamados desechables; los desechados por una sistema económico y una sociedad de consumo que deja al margen aquellos cuya condición socioeconómica ni siquiera alcanza para clasificarlos como pobres. Puesto que no tienen nada. Absolutamente nada.  Esa incómoda pregunta me la hizo un amigo que se ha propuesto como misión de vida no permitir que esos habitantes de la calle sean invisibles. Él los ha fotografiado y comparte con muchos de ellos chocolate con pan en las afueras de una iglesia del centro de la ciudad. Cada fotografía tiene la historia de un ser humano. Un ser humano con nombre que siente y piensa.
Vivir en la calle, dormir en los andenes, debajo de los puentes, en la portería de un edificio, a las afueras de un negocio o literalmente donde le coja la noche o el cansancio, es una realidad difícil de imaginar desde la  comodidad de un techo y un lecho, por más pobre que sea. Es usar la misma muda de ropa por tantos días como sea necesario hasta conseguir nuevas prendas, puesto que no hay casa, ni lavadero para lavar,  ni cuerdita para colgar, ni armario para doblar y guardar la ropa. Un pantalón y una camisa se usan por 8, 15 días o un mes, hasta que aparezca el cambio de ropa definitivo. Por eso los vemos en la calle, sucios y andrajosos.  La gente dice que son cochinos, sin pensar que hasta la limpieza tiene un precio. La gente dice que están muy jóvenes y alentados, que deberían trabajar, pero nadie se anima a darles algún trabajo. ¿Usted lo haría?
¿Dónde y qué comen? También en la calle, por supuesto, las sobras de comida que los demás dejamos en los platos y bandejas, cuyo destino final será una caneca de basura. Comen lo mismo que usted y yo, con la diferencia que ellos se comen los sobrados, los desperdicios, lo que nuestra llenura no nos permitió seguir ingiriendo. Conseguir cada comida es una hazaña. Por eso los alucinógenos baratos aparecen como el mejor paliativo para lidiar con el hambre. No hay horarios, no hay normas, no hay patrones. Las reglas de la calle son las de la supervivencia; se trata literalmente de sobrevivir, tanto por la búsqueda del alimento como por la evasión de los ataques, embestidas que provienen de los mismos desposeídos y hambrientos quienes presos de la angustia, o por líos de drogas, convierten en enemigos a sus compañeros de calle.  También deben sobrevivir a los intentos de eliminación física de quienes no soportan su presencia y pasan en las noches intentando acabarlos con balas anónimas o dándoles alguna comida envenenada para así limpiar y embellecer la ciudad.
“Ah, pero a muchos les gusta” –dice la gente- . ¿Cuál será el límite en la imposición y la elección? Cuando se ha nacido en la calle, como es el caso de muchos, o cuando se ha llegado a ellas por presión económica o por consumo de drogas, cualquiera que sea la situación, se va perdiendo el límite entre la obligación y el gusto. Obviamente, si a una de estas personas alguien pretende sacarlo de este mundo y ofrecerle otro para vivir, el habitante de la calle va optar por su mundo de la calle, porque allí se levanta a la hora que quiere, come lo que quiere, hace lo que quiere, no tiene ni dios ni ley y en general vive como quiere. Esa es la conclusión facilista para justificar la marginalidad a la que han sido sometidos los habitantes de la calle ante nuestra mirada indolente y desconociendo la responsabilidad del Estado. Los nuevos niños y niñas que nacerán en la calle serán esos jóvenes que dentro de unos años dirán que les gusta vivir ahí, así. La miseria es una imposición no una elección.

viernes, 13 de abril de 2012

Comentarios al Informe Nacional de Desarrollo Humano – 2011

Por Elizabeth Gómez Etayo, Socióloga de la Cultura

Cali, 11 de abril de 2012

El 11 de abril del 2012 nos honró con su presencia en la Universidad Autónoma de Occidente, el profesor y economista Absalón Machado, director académico del Informe Nacional de Desarrollo Humano, INDH- 2011, cuyo tema central es la tierra en Colombia. Me correspondió hacer unos comentarios a su presentación que quiero compartir con ustedes.

Me gustaría comenzar estos breves comentarios, presentando el poema de la caleña Doly Enríquez, quien hace un homenaje a las mujeres desplazadas en conmemoración del 9 de abril, Día Nacional de la Memoria y de la Solidaridad con las víctimas en Colombia (Artículo 142, Ley, 1448 de 2011, Ley de Víctimas):

Desarraigo
Ya no brilla el sol en tu pradera
Ahora, el barro tapa tu falda
Ruido y humo de ciudad
Callaron los cantos mañaneros
De tu campo/
Y las flores recogidas
Hoy son muros de cemento
Que retienen los silencios
De tu destierro/
Olores y sabores a café y guayaba
Sólo se quedan en tus recuerdos/
Y ahora, en medio de la nada
Añoras aquella casa
De la que un día
Corriendo te sacó la guerra/
(Doly Enríquez)

Quiero destacar que el primer aspecto del INDH que llamó poderosamente mi atención fue el reconocimiento a las mujeres rurales, indígenas, afros y campesinas que se hace en dicho documento. Pues no es común encontrar en las distintas investigaciones sociales en Colombia, salvo que específicamente tengan un enfoque de género o que sean dedicadas a las mujeres, reconocer que ellas tienen un lugar particular en las distintas dinámicas sociales y, en este caso rurales.

En este informe se reconoce que de las distintas formas de vulnerabilidad asociadas a la vida rural, las mujeres son quienes más vulnerables se encuentran, sufriendo distintas formas de discriminación negativa y empeorando su calidad de vida. El informe también destaca el lugar de las investigadoras sociales y en general de las profesionales que aportan al cambio social. Diría, pues, que en el INDH, las mujeres no fueron invisibles como en otro tipo de investigaciones; ese reconocimiento debe servir como referente en la caracterización que se haga de las distintas dinámicas sociales en Colombia, especialmente lo que tiene que ver con pobreza, marginalidad y exclusión social, tal como ya lo han hecho Libardo Sarmiento, Magdalena León o Donny Meertens, entre otros.

El segundo aspecto que llama la atención y sobre el cual propongo profundizar, es en el propio hecho de que un INDH se dedique a pensar la Colombia Rural y proponga algunas razones para la Esperanza. Es claro que vivimos de espaldas a esa Colombia rural, y que poco a poco hemos ido perdiendo el sentido de lo que ella significa en su dimensión espacial, económica, ambiental, social, cultural, política e institucional, tal como lo señala el informe. Esa actitud de negación con la ruralidad colombiana ha hecho que estigmaticemos, queriendo o no, a la población campesina, indígena y afro, asociando simbólica y materialmente el progreso y la modernización solamente con la vida urbana, en contraste con el atraso que supone la vida rural.

Sin embargo, el INDH nos muestra que el 32% de la población colombiana vive en condiciones de ruralidad y que de los 1.100 municipios colombianos el 75% de ellos es rural, lo cual nos invita a relativizar la concepción que tenemos de Colombia como un país en amplio y acelerado proceso de urbanización. Este informe hace un llamado de atención, tal como otras investigaciones lo han hecho, para pensar si nosotros, como sociedad colombiana, hemos tenido una modernización sin modernidad, en tanto se ha negado el pensamiento que se produce en los distintos rincones de la geografía nacional y se ha negado, de hecho, la tercera parte de la población que habita este territorio.

El informe es claro en señalar que Colombia entró en un proceso de modernización urbana sin solucionar los problemas del campo y, aunque dependemos de él, paradójicamente le damos la espalda, privilegiando un modelo de desarrollo insostenible basado especialmente en consideraciones económicas, contribuyendo también a construir identidades urbanas abiertamente opuestas a las rurales, quienes sufren con mayor rigor la ausencia y precariedad del Estado colombiano. No resolver los problemas del contexto rural colombiano incide también en los problemas ligados al desarrollo urbano, pues son espacios relacionales. Nuestra vida en las ciudades (agua, oxígeno, energía eléctrica y alimentos) depende del campo.

Por otro lado, luego de leer este resumen del INDH y asumiendo que en estas 80 páginas se condensa la esencia del informe completo, queda un gran interrogante sobre las verdaderas razones para la esperanza, puesto que, a pesar de que el informe señala de que al ser el orden social construido, también puede ser transformado y que el actual gobierno colombiano está dando muestras de que es posible pensar un modelo de desarrollo distinto donde se contemple la ruralidad en una dimensión integral, incluyente y democrática, queda para la discusión tal apreciación.

Puesto que, sin bien es cierto que la Ley de Tierras y la Ley de Víctimas podría denotar un avance en materia de derechos y reconocimiento de la población campesina, indígena, afro y rural en general, no se puede soslayar el hecho de que más contundente que estas leyes, parece ser el rearme de grupos paramilitares que tratarán de impedir a toda costa que la población campesina desplazada vuelva a sus territorios, y por otro lado, las locomotoras del desarrollo del actual gobierno, son francamente maquinarias de expoliación del campo y de sus recursos renovables y no renovables. Parece que el gobierno colombiano, así como los grandes industriales del agro vieran un campo sin gente, sin animales y sin medio ambiente, y sólo encontraran en él una minita de oro para explotar, saquear, expoliar y abandonar cuando le hayan exprimido la última gota de riqueza. Así las cosas, las razones para la esperanza se desdibujan.

De igual forma como las ciudades vienen presenciando un proceso de neoliberalización, que se traduce en mayores recortes de los derechos de la población, también el campo lo ha venido presenciando desde tiempo atrás cuando el gran capital comprendió la importancia del campo para la generación de los excedentes de capital. Un espacio rural en proceso de neoliberalización es un espacio donde predomina el mercado monopolizado y el Estado es cada vez más precario, cuando no, ausente.

A la explotación de materias primas sin mayor control por parte de las entidades ambientales dispuestas para ello, se opone un mercado de nuevas tecnologías que van compitiendo en precio con los recursos del suelo que el actual gobierno nacional entrega a las multinacionales sin mayor control. Es decir, esperanzados en obtener riqueza explotando nuestros suelos, nos encontramos con un mercado internacional que le resta valor a esas materias primas, saqueando nuestras selvas y montañas, en un escenario que nos recuerda la conquista del Dorado.

La propuesta del actual gobierno nacional de querer volver a los campesinos empresarios exitosos, no es más que el correlato de dominación y de expoliación de una globalización económica que viola identidades como la del campesinado colombiano que no sólo sobrevive a la incapacidad del Estado, a la violencia simbólica y física tanto de éste, como de otros grupos al margen de la ley, sino al desconocimiento de un proceso hegemónico que busca empobrecernos culturalmente y por ese camino, permitir que la racionalidad acumulativa triunfe sobre la que por largos años han defendido campesinos, afros e indígenas.

Estamos ante otro ejemplo claro de como el Estado se viene convirtiendo en un buen negociador ante los actores de la economía global de todos aquellos territorios productivos y rentables. Un negociador que transforma el territorio nacional en un territorio en venta para la economía global capitalista.

Finalmente, sería importante profundizar en cuál es el papel que juegan las organizaciones comunitarias de base, indígenas, afros, campesinas y de mujeres rurales en la construcción de un nuevo orden social que nos conduzca a una sociedad incluyente, democrática y ambientalmente sostenible, para vislumbrar desde allí nuevas razones para la esperanza.

miércoles, 21 de marzo de 2012

Patio de escuela

Por Elizabeth Gómez Etayo, Socióloga de la Cultura

Cali, 28 de marzo de 2012

Es poco frecuente en estos tiempos, encontrarnos con una Maestra de Escuela comprometida con su labor educativa. Pero que las hay, las hay. Conozco varias de ellas y sé de sus preocupaciones porque los niños y las niñas que tienen bajo su tutela, sean personas íntegras que contribuyan a una mejor humanidad y que, además, siendo estudiantes de escuela pública, tengan acceso a las mismas condiciones que ofrece la educación privada, de forma que al egresar del sistema educativo compitan en igualdad de condiciones en el mercado laboral y en general, estén bien preparados para la vida.

Sin embargo, el panorama, sobre el cual sostuve conversaciones con una maestra, nos muestra que la realidad de la escuela pública desborda sus loables intenciones, al no encontrar ni las condiciones materiales para desarrollar bien su tarea día a día, ni el acompañamiento entre sus colegas para desarrollar tal labor lo mejor posible.

La labor de educar debería ser una de las más reconocidas y mejor remuneradas en cualquier sociedad. Pues sobre sus hombros recae, nada más y nada menos, que formar integralmente a todo un pueblo. Bien sabemos que no es así, como también que la realidad de las escuelas, tanto en la sala de aula como en el patio de recreo nos está diciendo hace mucho rato y no le hemos prestado la suficiente atención, que los distintos y graves problemas sociales de desigualdad, exclusión y marginalidad se reproducen en la escuela. Quiero compartir en esta breve crónica algunos apartes de mis conversaciones con una maestra.

Encontramos niños cursando la primaria e integrando las llamadas “bandas”, y no es un juego. No están jugando a policías y ladrones. Tristemente, están entrenándose desde pequeños para ser reconocidos y ascender socialmente a través de la violencia, y para ello deben entrenarse en el uso de armas blancas, cuyos sucedáneos son el compás, las tijeras y un lápiz con buena punta. Instrumentos de educación que antes eran usados para la clase de geometría, dibujo y manualidades, ahora son usados por algunos chiquillos, como el arma perfecta para atacar a sus compañeritos en el recreo.


¿Qué tipo de sociedad hemos construido, para que los niños aspiren a ser malandros? Atención, son especialmente los niños, varones, sujetos masculinos, los que están construyendo este tipo de aspiraciones, las situación de las niñas será motivo de otra reflexión.

Entremos un poquito en la vida de esos niños. Es importante decir que su escuela y sus viviendas no están ubicadas en los sectores más periféricos de la ciudad, por el contrario, viven y estudian en barrios céntricos de Cali. Señalo esto, porque nos acostumbramos a creer que en los barrios más pobres de las ciudades, donde se reproducen todo tipo de desigualdades, son los únicos donde estos problemas afloran. Es claro que las distintas marginalidades contemporáneas han corrido su cerco y es casi imposible no toparnos a diario con algún ejemplo de ellos en nuestro camino.

Los niños se están criando con abuelas, adultas mayores, que no están ni edad ni en condiciones materiales de criar nietos. Ellas están lidiando con su propia pobreza, y encima, han heredado, paradójicamente, la responsabilidad de criar a los nietos, cuyos padres y madres han viajado al exterior con la promesa incumplida de enviar dinero para su sostenimiento y algún día “mandar por ellos”, o han viajado a otra ciudad colombiana con la misma sana intención, o simplemente se han desentendido de su responsabilidad de criar hijos porque éstos llegaron sin esperarlos, sin desearlos y, como suele sucederle a muchos, se asustaron con el regalo.

Los niños tienen problemas de conducta porque nunca han tenido normas ni han acatado órdenes. No respetan la autoridad, porque en casa no la tienen y la maestra de escuela tampoco es un referente suficiente para ser reconocida como tal. La única autoridad que reconocen es la del “duro” del barrio, el que les proporciona armas y drogas y le enseña que por esa vía puede obtener reconocimiento y prestigio, pero debe entrenarse desde pequeño para tal fin. El capo del barrio le muestra cómo es un hombre de verdad. Hombre violento. Hombre que agrede. Hombre que gana respeto y reconocimiento mediante la fuerza. Modelos de ser hombre que reproducen los medios de comunicación, a través de noticias guerreristas, políticos vociferando al mismo tiempo que bendicen y novelas tristemente célebres que promueven un hombre violento, capo y agresivo.

Distintos niños en distintas escuelas manifiestan conformar una “banda” y, haciendo gala de su posición, cometen todo tipo de atropellos contra sus compañeritos; los castigos nos les valen, no hay padres ni madres de familia para llamarlos a una reunión, la abuela está asfixiada en la precariedad económica y sus colegas consideran que la situación no es tan grave. Algunas maestras se resisten a aceptar que sus niños y niñas sean candidatos a sicarios, bandoleros o cualquier forma de criminales. La responsabilidad de la pasa por la convivencia y no solamente por las matemáticas y la biología.

Una de las principales labores educativas de hoy, sería formar a estos niños para que sean ciudadanos íntegros y no limitar la educación a formas tradicionales de transmisión de conocimientos. Un copiar y hacer ejercicios de libros sin sentido. ¿Se imaginan como cambiaría nuestro país, si los 200 mil maestros en Colombia, por lo menos lo que pertenecen a la red pública, los del magisterio, se comprometieran a educar bien nuestros niños y niñas? Otro sería el cantar!

miércoles, 14 de marzo de 2012

La respuesta desatinada de SoHo a Hola

Por
Elizabeth Gómez Etayo, Hernando Uribe Castro, Germán Ayala Osorio,
Guido Germán Hurtado Vera y Carmen Jimena Holguín

Docentes de la Facultad de Humanidades
Universidad Autónoma de Occidente
Cali, 14 de marzo de 2012

En diciembre de 2011 la revista española Hola publicó una polémica fotografía ilustrando el artículo titulado “Las mujeres más poderosas del Valle del Cauca en Colombia”. Tal imagen presentaba, en primer plano, a cuatro mujeres blancas sentadas sobre sus muebles blancos, luciendo sus finas, aunque informales, ropas blancas con delicado decorado; y al fondo, en un segundo plano, aparecían dos mujeres negras evocando la servidumbre con sus pulcros uniformes blancos, llevando en sus manos bandejas con vajilla de cristal que se incluyen como parte del cuadro del lugar. Para completar la escena, concebida editorialmente y aceptada por las señoras blancas, aparece, al fondo, una piscina y la vista panorámica de la ciudad de Cali. Una imagen que, sin duda, oculta mostrando. Al respecto, planteamos que este era un claro ejemplo de violencia simbólica reproducida por los medios masivos de comunicación.

En palabras de Pierre Bourdieu, genera representaciones diferenciadas de clase social, de género y de raza para quienes las observan; reproduciendo discursos de los roles y estatus que la sociedad ha trasmitido y que ciertos grupos sociales simbolizan dentro de la estructura de la sociedad, que para nuestro caso evocaría el papel de las mujeres “afrodescendientes”. Mujeres que, por lo general, cumplen roles de servidumbre en casas y haciendas de mujeres poderosas (ricas, afamadas, influyentes y con reconocimiento social) que los medios de comunicación intentan imponernos como un patrón a seguir, sin detenerse a pensar lo que implica alcanzar dicho estatus, en materia de derechos, dominación y violencia cultural.

Tres meses después, en marzo de 2012, la Revista colombiana SoHo, bajo la dirección de Daniel Samper Ospina, con el aparentemente ánimo de reivindicar a la mujer negra y darle un lugar protagónico y en clara respuesta a la imagen registrada en la Revista Hola, hace un estudio fotográfico con cuatro despampanantes mujeres negras y publica una fotografía de tales beldades desnudas. La fotografía muestra a cuatro mujeres negras sentadas en poses sensuales, con un bronceado perfecto destacando sus curvas y pieles ébanos brillantes y seductoras, en un contexto tropical, con una piscina al fondo y de nuevo, como en Hola, incluyendo la servidumbre, pero ahora, con mujeres supuestamente blancas, pero que realmente son mestizas y humildes, como parte del decorado general.













http://www.soho.com.co/home

Una de las modelos que posó encantada para la fotografía, Belky Arizala, directora de la fundación “El alma no tiene color”, argumenta que aceptó posar desnuda para sentar su voz de protesta frente a la discriminación y, por su parte, el director de la revista, Daniel Samper Ospina señaló que es una reivindicación de la mujer negra. ¿Reivindicación de qué? Nos preguntamos nosotros. ¿Frente a qué estás protestando, estimada Belky?
Esta nueva imagen evidencia una situación igual y tal vez, mucho peor que la foto publicada en Hola. El trasfondo de discriminación racial se mantiene, pues no sólo usa el mismo tipo de estrategia, sino que de fondo existe una intencionalidad de dar respuesta, bastante desatinada, que realmente sólo obedece a lógicas del mercado y de la sociedad de consumo, a un hecho que socialmente generó el rechazo e indignación por parte de diversos sectores de la sociedad, entre ellos el académico.


Cuestionamos esta respuesta de la Revista SoHo porque hace uso del mismo tipo de estrategia de violencia simbólica doblemente intencionada y manipulada, que confunde la ciudadanía y manipula la opinión pública. Usar un grupo de mujeres afrodescendientes imitando la escena de la fotografía de la revista Hola, reivindica la mujer negra como un objeto sexual, cosificado, que privilegia la superficialidad de la imagen del cuerpo, con el agravante, además, que en este caso, no aparece un discurso, una razón o motivo distinto a sentimientos de venganza y retaliación.
No aparecen las mujeres negras como señoras de la alta sociedad, tal como sí son mostradas las blancas en la imagen anterior y que originó esta desacertada respuesta de parte de SoHo, sino que su valor en tanto mujeres negras se minimiza a la estética sensual y al discurso sexual impuesto por la cultura machista y por esa ideología del gran macho que reproduce SoHo, elevando al estatus de mercancía el cuerpo femenino; es esa apuesta editorial, periodística e ideológica de la revista SoHo la que alimenta ese apetito masculino, de allí que sea una revista para Hombres. No se destacan las mujeres negras por sus cualidades intelectuales, artísticas, culturales, sociales o por sus habilidades como empresarias, no. Se destacan como símbolo sexual, como simples objetos sexuales.


Para los medios de comunicación y, de manera particular, para SoHo, la imagen desnuda de la mujer es un instrumento de las fuerzas del mercado que le posibilita ganar adeptos- y adictos a los desnudos- en la sociedad de consumo, más allá de ser un canal de formación ciudadana. Este medio es un actor más que, con sus propios intereses, dista mucho de cumplir con una función social de formación democrática fundada en un periodismo cívico y crítico, de denuncia o reivindicación.


Por el contrario, SoHo entroniza en sus lectores el valor de uso y de consumo que sobre lo femenino, insisten otros actores de esa perversa industria cultural que insta en mantener esa idea de Hombre y de Macho, soportada en que su felicidad está exclusivamente en consumir mujeres. En lugar de proponer otro tipo de hombre capaz de construir relaciones simétricas y respetuosas con las mujeres, con el cuerpo femenino, la señalada revista persiste en un imaginario colectivo que termina confirmando ese carácter premoderno de un país y de una sociedad que culturalmente son conservadoras, violentas y excluyentes.


Es claro que SoHo usó como estrategia de venta, tal como lo ha hecho en otras ocasiones, la aparente reivindicación de la mujer negra. Pues en la imagen no existe un discurso que dimensione el rol político y social de la comunidad afrodescendiente. De aquellas mujeres que ocupan lugares en los distintos ámbitos de la sociedad, desde aquellos espacios donde aportan a la construcción de una sociedad diferente, o desde donde se denuncian injusticias y todo tipo de desigualdades y desde los cuales se lucha contra posturas discriminatorias y de segregación social.


Las mujeres jefes hogar y madres cabeza de familia, mujeres lideresas de comunidades y gestoras de procesos de paz, mujeres en las esferas del gobierno desde donde aportan a la edificación de un tipo de sociedad distinta que reconoce el aporte de los grupos minoritarios.

Lo que este tipo de respuestas genera en los ciudadanos es “un efecto de realidad” que puede mostrar y hacer creer lo que se muestra, que puede conllevar a un tipo de representación de la mujer que dista de ser real en la medida en que, en la vida cotidiana, la mayor proporción de mujeres, no se corresponden con las mujeres construidas por el mercado y visibilizadas a través de los medios de comunicación. Tanto SoHo como Hola hacen una discriminación racial y social de la mujer, con el agravante de que la primera, en una pretendida reivindicación racial, termina usando con fines meramente comerciales la imagen de la mujer afro.


Y frente a la postura que intenta, cual héroe, reivindicar la mujer negra, hay un situación particular: una visión práctica que les lleva a sacar el mayor partido, de las posibilidades que les ofrece el instrumento mediático del que disponen. Cabe, entonces, una reflexión más profunda y tiene que ver con la imagen que los responsables de los medios de comunicación tienen y dan de estos y de la verdad de su acción e influencia. Los medios de comunicación son, en conjunto, un factor de despolitización que actúa principalmente sobre las fracciones de clase más despolitizadas del público.


Esta banalización de la mujer negra excluida que hace SoHo, respondiendo a Hola, es mucho peor porque desdibuja más el rol de la mujer en una sociedad como la colombiana, y es por ello que como ciudadanía tenemos el deber y el derecho de combatir, pues sus efectos son tremendamente funestos para la cultura y la democracia.

lunes, 5 de marzo de 2012

EL DERECHO DE LAS MUJERES A UNA EDUCACIÓN DIFERENCIADA

Por Elizabeth Gómez Etayo, Socióloga de la Cultura.
Cali, 8 de marzo de 2012.
En la Facultad de Humanidades de la Universidad Autónoma de Occidente, donde soy profesora, se realizan cada semestre una serie de foros sobre derechos, cada docente debe preparar un pequeño artículo para entregarlo al estudiantado y participar del foro. Este semestre el Foro será sobre el Derecho a la Educación y aproveché la ocasión para hablar sobre el derecho que deberíamos tener las mujeres a una educación diferenciada. No podía perder esta oportunidad, puesto que por cosas del destino o quién sabe qué conjunción astral a mí me tocó hacer mi participación en el foro justamente el día 8 de marzo. A continuación presento lo que les diré a mi auditorio estudiantil.

He querido hacer esta reflexión sobre el Derecho de las mujeres a una educación diferenciada, haciendo un breve repaso de cuál ha sido y es la situación de la Educación de las Mujeres en Colombia y en el mundo, con el fin de contribuir, con esta reflexión, a la conmemoración del Día Internacional de la Mujer. Aunque desde hace más de dos siglos se hizo la Declaración Universal de los Derechos Humanos, desde entonces y hasta ahora la mujer ha sido discriminada negativamente por distintas razones, pero especialmente por su género -por su condición femenina-. Fue por eso que Olympes de Gouges tuvo la osadía de escribir en 1791 La Declaración de los derechos de la Mujer y la ciudadana, parafraseando irónicamente la Declaración Universal de los Derechos del hombre y del ciudadano de 1789, de los que estaban excluidas las mujeres, aunque fueran burguesas.

Aún hoy, cuando estamos conmemorado más de un siglo de luchas de mujeres obreras (1909), motivo por el cual se conmemora y no se celebra el Día Internacional de la Mujer, muchas mujeres no gozan a plenitud de sus derechos como seres humanos e inclusive en muchos contextos la mujer no es considerada como sujeto de derechos. La negación de los derechos de las mujeres se manifiesta, entre otras cuestiones, en la manipulación y comercialización de su imagen y de su cuerpo. Cuando compartí con mis colegas que quería hablar sobre los derechos que deberíamos tener las mujeres a una educación diferenciada, me preguntaron por qué debería ser así, puesto esto aparentemente generaría más desigualdad; atiné a decir que en contextos de exclusión, especialmente de género, se deben hacer acciones afirmativas para discriminar en positivo lo que por siglos ha sido marginal. En medio de ese debate, llegó a mis manos este pequeño artículo que nos ilustra sobre cómo sería posible educar a las niñas, a las jóvenes y futuras mujeres, de una forma diferente. Educarlas para que sean sujetos pensantes, sujetos libres y críticos, que puedan tomar decisiones y no ir al ritmo que marque el mercado, los medios de comunicación y la sociedad patriarca. Esto articulo ilustra justamente lo que quiero compartir:

“Cómo hablarles a las niñas pequeñas
Por Lisa Bloom Traducción de Hernán Echavarría
El fin de semana pasado fui a una cena en la casa de una amiga, y conocí a su hija de 5 años. La pequeña Maya tenía el cabello castaño y crespo, ojos oscuros, y se veía adorable en su vestido rosado y brillante. Me provocaba decirle: "¡Maya, eres muy linda! ¡Pero, mírate! ¡Hermosa, date la vuelta y muéstrame ese vestido de volantes tan bonito!" Pero me reprimí y no lo hice. Siempre que conozco niñas pequeñas me muerdo la lengua y me abstengo de ese primer impulso de decirles que están lindas/bonitas/hermosas/bien vestidas/bien arregladas/bien peinadas.

¿Qué tiene eso de malo? En nuestra cultura, esa es la forma más común de romper el hielo cuando se habla con niñas pequeñas, ¿no cierto? Y ¿por qué no hacerles un cumplido sincero que les aumente la autoestima? Si es que son tan encantadoras, que, de verdad, me derriten cuando las conozco. Dejemos esa idea quieta por un momento.

Esta semana el noticiero del canal ABC informó que a casi la mitad de las niñas entre los 3 y los 6 años de edad les preocupa ser gordas. En mi libro, Pensar: Una conversación clara para que las mujeres sean inteligentes en un mundo idiotizado, revelo que ahora entre el 15 y el 18% de las niñas menores de 12 años usan regularmente pestañina, delineador de ojos y labial; los desordenes alimenticios han aumentado; y un 25% de jóvenes estadounidenses preferirían ganar el concurso America's Next Top Model que ganar el premio Nobel de la paz. Incluso mujeres universitarias, exitosas y brillantes dicen que preferirían "estar buenas" que ser inteligentes. Hace poco, una madre de Miami murió debido a una cirugía cosmética, dejando solas a dos hijas adolescentes. Este tipo de cosas continúan ocurriendo, y me rompen el corazón.

Enseñarles a las niñas que su apariencia es la primera cosa que uno nota les está diciendo que la imagen es más importante que cualquier otra cosa. Las prepara para hacer dieta a los 5 años, usar maquillaje a los 11, obtener implantes de senos a los 17 y recurrir al Botox a los 23. Como la tendencia de nuestra cultura a que las chicas sean atractivas las 24 horas del día y los siete días de la semana se ha convertido en algo "normal", las mujeres estadounidenses son cada vez más infelices. ¿Qué hace falta? Una vida con sentido, una vida de ideas, lecturas de libros y ser valoradas por sus pensamientos y sus logros.

Por eso es que me obligo a mí misma a hablarles así a las niñas pequeñas:
--Maya --Le dije, mientras me agachaba a su nivel y la miraba a los ojos. --Mucho gusto en conocerte.
--Mucho gusto --Me dijo, con esa voz de niña buena, educada y entrenada para hablarle a los adultos.
--¿Y qué estás leyendo? --Le pregunté, con un brillo en mis ojos. Adoro los libros. Me vuelvo loca por ellos y se lo hice saber.
Ella abrió los ojos, y la expresión facial educada y postiza dio lugar a un entusiasmo genuino sobre este asunto. Sin embargo, ella se contuvo, un poco tímida de mí, una desconocida.
--Me ENCANTAN los libros, --Le dije. --¿Y a ti?
A la mayoría de los niños les encantan.
--SÍ,--Me dijo. --¡Y ya soy capaz de leerlos yo sola!
--¡ah, asombroso! --Le dije. Y lo es, para alguien de 5 años. Muy bien por Maya.
--¿Cuál es tu libro favorito? --Le pregunté.
--¡Voy a traerlo! ¿Te lo puedo leer?
Yo no conocía el libro que trajo Maya: Purpu delicioso. Ella se sentó junto a mí en el sofá y muy orgullosa leyó en voz alta cada una de las palabras acerca de la heroína de la historia, que le encantaba el color rosado, pero era molestada en la escuela por un grupo de niñas que sólo se vestían de negro. Desafortunadamente era un libro sobre niñas y la ropa que se ponen, y cómo las elecciones de vestuario definían sus identidades. Pero cuando Maya terminó de leer, yo desvié la conversación hacia los asuntos más profundos del libro: niñas odiosas, la presión de los compañeros de clase y el no encajar con el grupo. Le conté que mi color favorito es el verde, porque me encanta la naturaleza, y a ella le gustó ese razonamiento.

Ni una sola vez hablamos sobre vestuario, o cabello, o el cuerpo, o quién era bonita. Es sorprendente lo difícil que es mantenerse alejado de esos temas cuando se habla con niñas pequeñas, pero yo soy terca. Le conté que había terminado de escribir un libro, y que esperaba que algún día ella también escribiera uno. Esa idea la entusiasmó de verdad. Las dos estábamos tristes cuando llegó la hora de que Maya se acostara, pero le dije que la próxima vez escogiera otro libro y que íbamos a leerlo y a hablar sobre él. ¡Ja! Eso la animó demasiado como para irse a la cama, y varias veces regresó de su cuarto toda entusiasmada.

Ese fue mi pedacito de oposición a una cultura que envía toda clase de mensajes erróneos a nuestras niñas. Un pequeño esfuerzo por la valoración del cerebro femenino. Un momento corto e intencional de dar un buen ejemplo. ¿Será que esos pocos minutos que pasé con Maya van a cambiar nuestra multimillonaria industria de la belleza, reality shows que degradan a las mujeres, nuestra cultura obsesionada con las celebridades? No. Pero por lo menos por una noche le cambié la perspectiva a Maya.

Intenten hacer esto la próxima vez que conozcan a una niña pequeña. Puede que al principio ella se sorprenda y esté insegura, porque muy pocos les han preguntado por su opinión, pero tengan paciencia y no abandonen la idea. Pregúntenle qué está leyendo. ¿Qué le gusta y qué no le gusta? Y ¿por qué? No hay malas respuestas. Simplemente van a estar generando una conversación inteligente que respeta el cerebro de la niña. Con una niña mayor, pregúntenle por eventos actuales: contaminación, guerra, recorte de presupuesto en las escuelas. ¿Qué le molesta de la realidad del mundo? ¿Cómo lo arreglaría si tuviera una varita mágica? Es posible que obtengan respuestas fascinantes. Háblenle sobre sus ideas, logros y libros favoritos. Denle un ejemplo de lo que una mujer inteligente dice y hace. Para que cambiemos el mundo, de a una niña a la vez.”
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Considero que las mujeres deben tener derecho a una educación en condiciones de equidad. ¿Qué significa esto? Darles las mismas opciones de educación a las mujeres es educarlas de acuerdo con sus características y necesidades en un mundo de exclusiones, especialmente masculinas. Las mujeres deben educarse desde niñas para ser sujetos plenos de derechos, donde sean destacadas por su inteligencia, inventiva, capacidad crítica y de raciocinio, y no solamente por su belleza, encanto y capacidad de seducción.

En nuestra sociedad todo está dispuesto para que las mujeres, a pesar de asistir al sistema educativo, sean criadas y educadas para ser objetos de decoración y dependientes tanto de los caprichos masculinos como del vaivén de la moda y del mercado. Construiremos una sociedad más justa y democrática, cuando las mujeres sean reconocidas como un par, como otro, como un sujeto; este era justamente el gran reclamo que hacía Simone de Beauvoir, filósofa francesa en los años sesentas del Siglo XX, en su libro El segundo Sexo, donde se consigna la gran máxima de que la mujer no nace sino que se hace. Por eso aprovecho hoy, 8 de marzo, Día internacional de la mujer trabajadora, para conmemorar, para hacer memoria, y no sólo para celebrar.

Foro Mujer Salud y Pobreza

Para conmemorar el 8 de marzo, Día Internacional de la Mujer, la Facultad de Humanidades de La Universidad Autónoma de Occidente invita al:

FORO:
MUJER, SALUD Y POBREZA

Invitada Especial:
Janeth del Pilar Valencia Lerma
Directora de la Asociación Lila Mujer

Modera:
Profesora Elizabeth Gómez Etayo

Lugar: Torreón 1A de Aulas4
Día: 8 de marzo de 2012
Hora: 10:30 am – 12m.

viernes, 10 de febrero de 2012

Degradación Humana ¿Cuál es el límite?

Día tras día la degradación humana nos sigue mostrando sus peores muecas. “Vivir es peligroso” decía el poeta brasileño Guimarães Rosa, y una estudiante añadió ayer: “tanto, ¡que uno sale muerto!”, pero hay de muertes a muertes. Una cosa es morir de viejo o en un accidente y otra cosa es que a uno lo mate el papá o un compañero de colegio o un policía por pintar una pared.



El 28 de enero de 2011 un niño de 8 años fue reportado como desaparecido en Manizales, días más tarde su cuerpo sin vida es encontrado en el municipio vecino de Villamaría, con señales de asfixia mecánica: el principal sospechoso es su padre o padrastro. Datos sin confirmar. El 26 de enero de 2011 también fue reportado como desaparecido un niño de 11 años del barrio Siloé en las laderas de Cali, días después, su cuerpo sin vida y con señales de violencia fue hallado en el municipio de Villa Rica, el mismo que fue víctima de un atentado terrorista donde murieron el comandante de policía y 6 civiles, el pueblo aún llora sus muertos. El 6 de febrero un adolescente mata a su compañero de estudios con unas tijeras en un colegio al oriente de Cali.


En Bogotá, las madres del graffitero asesinado por un policía y la madre del policía que asesinó al graffitero dan sus testimonios de dolor y las dos claman justicia. La una porque se penalice justamente el asesino de su hijo, y la otra pide indulto por su hijo policía argumentando que cumplía con su deber. Las opiniones públicas se dividen a favor y en contra. Pero, si uno raya una pared y esto comporta contravención, pues la pena es limpiarla y dejarla como estaba, pero no lo pueden matar por hacer un grafiti. Y lo peor es que buena parte de la sociedad apoya al policía. ¿Qué sociedad es esta que mata sus niños y jóvenes? Me llama la atención que tanto víctimas como victimarios sean hombres, varones, sujetos masculinos. Sobre esto venimos discutiendo con algunos colegas y queremos investigarlo a fondo.




Tenemos una gran confusión con la defensa de la vida, con la garantía de los derechos, de las libertades individuales, de la dignidad humana. La sociedad colombiana pone en un duda si la vida es un derecho inviolable, no se sabe qué es lo justo y qué lo injusto, qué es lo bueno y qué es lo malo. Y tanto los medios de comunicación como el Estado contribuyen en esta confusión, pues quizás este sea el único país donde el presidente sale a pedir perdón cuando la justicia, aunque cojeando, llega. Me refiero, por supuesto, a que Santos le pida perdón a Belisario Betancur por la posibilidad de que fiscalía lo llame a cuentas para aclarar su responsabilidad en el caso del genocidio del Palacio de Justicia y por el cual fue condenado a 30 años el general retirado Plazas Vega.


Por eso veo en todas estas distintas situaciones ejemplos de degradación humana. Me espanta tanto que un padre asfixie a su hijo, como que un policía mate a un joven graffitero como que un presidente le pida perdón a un expresidente por ser juzgado. Es claro que la degradación del mundo no es sólo ambiental, sino, y especialmente, social.

jueves, 9 de febrero de 2012

¿AGUA POR ORO?

Cali, 9 de febrero de 2012

Siendo el agua un elemento fundamental para la vida en el planeta los humanos actuamos como si no lo fuera. No son pocas las denuncias que ambientalistas, científicos y moradores de las riberas de las cuencas hidrográficas han hecho sobre la contaminación y degradación permanente de los afluentes que bañan nuestras regiones y de la cual nos abastecemos para el consumo humano.

Sin embargo, las medidas legales y administrativas son pocas o nulas para detener esta contaminación histórica y acelerada que está llegando a límites críticos en la actualidad. Parece que cuando se habla de la crisis del agua, nos remitiéramos a las sequías africanas y no a la contaminación de los ríos con los que nos abastecemos a diario.

Diversas organizaciones, científicos y activistas ambientales, han alertado sobre la presencia de metales pesados y altamente contaminantes como el cianuro, el mercurio, el cadmio y el plomo, que trae efectos nocivos en la vida humana, animal y vegetal, específicamente en el sistema nervioso central. Sin embargo, los ríos se siguen contaminando como si hablar de contaminación ambiental y contaminación del agua, fuera un asunto lejano, sin mayores riesgos y no con daños a nosotros mismos, sin que las autoridades competentes hagan algo para detener el impacto de actividades mineras y forestales en las cuencas hidrográficas.

Estos ríos han sido y aún son contaminados por minas de carbón y de oro establecidas legal e ilegalmente, sobre las que el Estado nacional, regional y local no ejerce mayores controles, bien por su precariedad institucional, la incapacidad técnica de los funcionarios responsables de los asuntos ambientales o por el clientelismo de siempre, que termina sirviendo a los intereses de mineros, legales e ilegales, que explotan oro y carbón en zonas protegidas, especialmente en nacimientos de afluentes e incluso, en los terrenos de ríos tributarios, que no pueden destinarse a fines mineros.

En el Valle del Cauca se han denunciado los casos de Zaragoza y los Farallones de Cali, particularmente el caso de la región el Buey, Vereda de Peñas Blancas, que afecta directamente a los ríos Cali, Felidia, Anchicayá, y quebradas de los corregimientos de Felidia, la Leonera, los Andes y Pichindé, el acueducto de San Antonio y hasta del rio Cauca, debido a que estos ríos, como todos los de estas cuencas, desembocan ahí. La explotación minera a cielo abierto y la clásica de socavones están causando daños irreparables tanto en Zaragoza como en los Farallones de Cali, tal como ha ocurrido en Marmato, Caldas, en el Norte de Nariño y en Cajamarca, Tolima.


La calidad del agua que abastece la población es cada vez peor, pues al aumentar el volumen de lluvias y por tanto de los ríos, el tratamiento del agua potable es cada vez más difícil y costosa, esto sumado a los contaminantes ya señalados. La depredación, la tala y la asignación de tierras para la ganadería de ladera, afecta los caudales por la pérdida de los llamados ‘bosques de galería’ y la sedimentación de los ríos, así como la pérdida de la capa vegetal y protectora de los suelos. De nuevo, estamos frente a una cadena de hechos que trae como consecuencia unos efectos que han sido previamente anunciados, pero frente a los cuales ninguna autoridad ambiental, ni cívica, ni estatal, toma las medias del caso.

Esa especie de inacción política, ciudadana e institucional, se da por la inercia de una sociedad atomizada en sus intereses, necesidades e incertidumbres, a la que se suman la de un Estado precario en lo que tiene que ver con el cumplimiento de la función pública, y la de unos actores privados, cuyos intereses son alimentados por un mercado creciente que invita a la depredación ambiental, que incluye, por supuesto, la contaminación del agua.

De seguir así, contaminando el agua y talando los bosques, Colombia podría convertirse en una gran Cerrejón, como ya lo han advertido expertos ambientalistas. ¿Vale la pena cambiar agua por oro?


viernes, 20 de enero de 2012

CULTURA DE MAQUILLAJE

Cali, 20 de enero de 2012.

Llueven críticas sobre las mujeres (y también sobre algunos hombres) que deciden hacerse diversos tipos de cirugía para lucir mejor de acuerdo con los actuales estándares estéticos, aún a costa de la propia salud. Mujeres jóvenes mueren en el quirófano por una rinoplastia, mamoplastia, abdominoplastia o gluteoplastia mal practicadas (las cuatro nuevas operaciones básicas) y de un cuerpo soñado, esbelto y modelado a veces sólo queda el cadáver y en ocasiones marcas de por vida. Sí, estamos frente a nuevas estéticas, frente a bellezas de maquillaje. Siendo el cuerpo un producto cultural y no sólo natural, también puede ser, y de hecho es, moldeado, fabricado y retocado. Estos prototipos de seres humanos, tipo marketing, está llevando no sólo a que las personas no se acepten a sí mismas sino a que descalifiquen a los demás que no cumplan con tales estándares construidos.
Pero la cultura del maquillaje no sólo se manifiesta en estos pobres seres humanos que quieren lucir mejor a cualquier costo, sino que también se manifiesta en muchos aspectos de la vida cotidiana. Todo quiere ser maquillado. Frente a un funcionario público o cualquier prestador de servicios la gente pide favores, no solicita o exige servicios, y cuando tal tarea es hecha, el ciudadano de a pié se desvive en agradecimientos, con un “muy amable”, “dios le pague”, “tan querido”, como si no fuera suficiente un simple, pero cordial y sincero “gracias”. Sociedades de máscaras y fachadas, producto de un sistema económico depredador.
El lenguaje, que sirve tanto para criticar como para enmascarar, lo transformamos a diario, le cambiamos el nombre a las cosas y hasta algunos verbos entran en desuso por una extraña vergüenza. Ya nadie quiere prestar atención ni poner cuidado, sino colocar atención. El verbo poner casi ha desaparecido y su lugar ahora lo ocupa hasta la saturación, el colocar. Coloque cuidado, coloque atención, colóquese una buena cola y colóquese en su lugar. Ese lenguaje seudo sofisticado también hace parte de la cultura del maquillaje. Falsos agradecimientos y falsa educación. Todos quieren parecer bonitos, bien hablados y bien educados en un mundo cada vez más empobrecido no sólo material sino cultural y por lo tanto humanamente pobre.
El mundo empresarial, donde caben también las empresas de servicios educativos, no está mucho mejor. Los planes de mejoramiento que las empresas diseñan para acreditarse realmente son un plan de maquillaje para aminorar fallas estructurales de su funcionamiento. Estar certificado, estar calificado y estar acreditado está de moda, como los senos voluminosos, y por lo tanto es necesaria una buena capa de maquillaje que soporte tal calidad. Los funcionarios de las distintas empresas, que “colocan” todo en su lugar, agradecen con un “muy amable” no con un “gracias” y hacen créditos para una buena “plastia” se sienten orgullosos de pertenecer a su empresa acreditada, haciéndole el juego a las falsas promesas de un sector financiero que con sus hilos invisibles construye ideas ilusorias de progreso.
Al parecer, tal maquillaje empresarial también logra ocultar que las condiciones laborales cada vez son peores en un mundo ordenado por un plan criminal. Y siguen luciendo una bella sonrisa que el último libro de autoayuda le ayudó a diseñar para convencerse de que todo está bien y así, también se maquilla el miedo de perder el empleo. Para los que no lo sabían, sólo se “colocan” objetos sobre una superficie. ¡Preste atención! Así como las mujeres sometidas a marcas de por vida, las organizaciones que maquillan su realidad, también van marcando un destino de por vida, pues su realidad se va cimentando sobre sofismas que le maquillan sus fallas estructurales.

miércoles, 11 de enero de 2012

CULTURA MACHISTA

Tanto Yuris Cantillo, la mujer con nueve meses de embarazo que fue agredida brutalmente por Samir Yepez, como él su marido agresor, son producto de una cultura machista instaurada en Colombia y que se perpetúa, a pesar de los comentarios de falsa moral que este hecho noticioso genera. Los dos comportamientos, tanto la agresión de él como la sumisión de ella, son injustificables, pero comprensibles.
La cultura machista colombiana genera este tipo de mujeres y de hombres que pululan por toda la geografía nacional y que no son propios ni de Barranquilla ni de la Costa Atlántica, tampoco de los pobres.

Esta cultura machista es alimentada por la inequidad social y por la que se genera entre hombres y mujeres, que no les ofrece ni a ellos ni a ellas, otra forma de construirse como seres humanos. Los hombres aprenden a golpear, humillar, beber y empeñar lo que sea para seguir bebiendo. Y las mujeres aprenden a soportar, aceptar y comprender a los maridos coléricos, borrachos y violentos; porque el peso social de ser una mujer separada, sinónimo de fracasada, es aplastante en nuestra sociedad machista.

En ese caso, la mujer argumenta que “no quiere ver a sus hijos crecer sin padre” y que además, también fue culpable de la agresión por haber irrespetado a su marido frente de sus amigos. Argumentos típicamente femeninos dentro de la cultura machista. Que no prepara a las mujeres para ser sujetos autónomos y plenos de derechos. Así son educadas las mujeres. Y el hombre pide perdón y se compromete con no volverlo a hacer. Así son educados los hombres. El que peca y reza empata.
El pueblo colombiano, que se sitúa frente a los noticieros, cada vez más amarillistas, sin elementos críticos, cuestiona y juzga el comportamiento de esta pareja desconociendo los contextos sociales, culturales y económicos. ¿Qué esperaban? ¿Acaso estos dos tienen otras condiciones, otras posibilidades, otras opciones de vida?

Dicen que la mujer puede y debe separarse, denunciar al agresor y que él se pudra en la cárcel. ¿Esto resuelve la situación? ¿Existen redes de apoyo jurídicas, psicológicas y económicas que sustenten la situación de la mujer y de sus hijos? La abogada feminista hace la denuncia de que este tipo de situaciones cada vez son más comunes en su ciudad, pero no existe ni allá, ni aquí una Red de atención especializada y funcionando que acoja este tipo de situaciones. Muchos de los que juzgan soportan también una pésima relación de pareja donde han soportado, no violencia física, pero sí infidelidad, alcoholismo, violencia sexual y psicológica, y no consideran que esto sea motivo de separación.

Mientras el Estado colombiano siga evadiendo su responsabilidad social de una educación plena, gratuita y de excelente calidad, donde las mujeres sean educadas en condiciones de real igualdad de derechos y mientras que los medios de comunicación y la publicidad sigan azuzando un modelo de feminidad-mercancía y una masculinidad-opresora, este tipo de tristes situaciones de pareja seguirán siendo la comidilla nacional.

miércoles, 21 de diciembre de 2011

¿DEGRADACIÓN O CONDICION HUMANA?

Por Elizabeth Gómez Etayo y Germán Ayala Osorio,
Docentes Universidad Autónoma de Occidente

Varios estudios sociológicos consideran que la pobreza es una situación donde todos los derechos humanos están vulnerados. Es, entre otras, una prueba de hasta dónde resiste la condición humana circunstancias abiertamente indignas, pero que terminan aceptándose porque así lo dicta la economía del sistema mundo-capitalista o porque la solidaridad humana es escasa. Insistimos en que la condición humana tiene un lado perverso. Y es así porque exhibe una inteligencia arrogante, capaz de hacer sufrir a todo ser que respire y sienta en este mundo. Una inteligencia que si bien ha estado al servicio de la salud, de la guerra y de todo eso que llaman progreso, pocas veces ha estado al servicio de la felicidad.
La exclusión social y la inequidad en la distribución de los recursos son ambientes propicios para que la vida de los seres humanos cada vez valga menos. Aunque en la opulencia a la vida también se le pone precio, es en condiciones de pobreza y miseria, cuando ésta se subvalora de tal forma, que sólo alcanza notoriedad en los textos noticiosos, verdaderos obituarios en los que los pobres son importantes.
A diario conocemos distintos ejemplos de degradación humana que dan cuenta de ello, alimentando una bomba social cuya explosión se dilata, pero que se constituye en una amenaza latente. La pobreza no es la causa de la violencia, por supuesto que no. Es la riqueza concentrada y la inequidad en la distribución de los recursos lo que genera un odio social que nos está llevando a estos casos extremos de degradación humana. También la falta de una educación integral que nos prepare no sólo académica, sino humanamente para vivir en sociedad de manera solidaria. También contribuye a esta degradación, la promoción de una cultura banal donde se ha perdido el sentido de la vida como valor supremo.
Una industria cultural que empobrece la condición de la mujer al exhibirla como una mercancía, como un objeto sexual consumible al mejor postor; una publicidad que insiste en ponerla como objeto decorativo en eventos, fiestas, exposiciones; una cultura machista de la que hacen parte millones de mujeres, que crían hombres dependientes quienes esperan con ansia ser atendidos por mujeres (madres, hermanas, amigas) en disímiles prácticas sociales. Un Estado precario que sólo sirve a intereses privados, es también responsable de la debacle de una sociedad sin referentes morales y éticos que soporten las complejas condiciones económicas y culturales en las que el mundo entero sobrevive hoy.

El mes pasado en Bogotá un joven habitante de la calle agredió con ácido en el rostro a un hombre que se negó a darle una moneda. En Cali, un niño de 10 años mató a un joven de 14 años arrojándole una roca en su pecho. En Medellín un joven sicario es también estudiante de psicología, va y mata y vuelve a sus clases. En Antofagasta (Chile) un vallecaucano es asesinado a palazos por su jefe, luego de que el primero le pidiera un adelanto en el salario para celebrar sus 50 años, al parecer ambos estaban embriagados y comenzaron una riña que terminó en este crimen. En Quibdó dos niños de 10 y 12 años, fueron asesinados con golpes de piedras en la cabeza, el crimen no se ha esclarecido. En Bogotá un hombre asesinó a su exesposa, a su excuñada y al esposo de esta última, el agresor huyó en un taxi sin que aún se tengan pistas de él. También en Bogotá un hombre le disparó en el ojo a un taxista, argumentando que no estaba de acuerdo con la tarifa que éste le había cobrado.
Si hacemos un recorrido por el mundo, el panorama no es mejor. Los episodios del “bowling” en Estados Unidos, conocido como el “matoneo” en Colombia, siguen siendo tristemente noticia. Al igual que los casos de hombres en Europa que asesinan a personas masivamente, esto para hablar sólo del mundo occidental. Es posible que haya en todos estos episodios de violencia una triste condición humana de androginia, donde el ser humano es lobo para sus congéneres, como ya tempranamente lo anunciaba Thomas Hobbes, sin embargo, a pesar de esa condición netamente humana, creo que le cabe responsabilidad al Estado en garantizar condiciones para que esas situaciones funestas se puedan evitar y en caso de que la violencia sea extrema, entonces que haya controles pertinentes contra tales desafueros. En todo caso, lo que resulta más impactante son esos extremos se sevicia donde hasta los niños han participado. Los límites de lo permitido cada vez son más borrosos y nuestro proceso de civilización parece que fuera en retroceso.
Ha pasado el ser humano millones de años tratando de avanzar en un proceso largo de civilización, de autocontrol, de minimización de esa tensión natural que hay entre servir y dañar, entre acompañar y someter, entre amar para soñar y entre amar para anular, y aún no encuentra el camino para evitar estos episodios. Hay mucho por hacer, pero también hay que dar cabida a la posibilidad de que su condición de lobo sea superable.

CARTA AL NIÑO DIOS

Mi hija de 2 años y 5 meses me sorprendió, una vez más, con su respuesta a la clásica pregunta de los adultos: “y tú, ¿qué le estás pidiendo al niño dios?”. “Nada mami”. Eso me respondió. En su infinita inocencia sabe que lo tiene todo y por eso no le pide nada al niño dios. Tiene buena salud. El amor de una familia. Primos para jugar. Abuelitos que la consienten. Tías que la miman. Una mamá que la adora y un mágico mundo en su mente infantil donde todo es posible. Y ya que mi hija no le pide nada al niño dios, aprovecho entonces yo, para hacerlo en su lugar. Querido Niño Dios: Te pido que los niños y las niñas puedan disfrutar de una infancia feliz y que no tengan que acceder prematuramente a un mundo adulto que los presiona a crecer. Te pido que los y las jóvenes encuentren el placer de leer un libro, de conversar con amigos, de montar en bus e ir a cine solitos sin que los acechen los peligros modernos. Que las mamás y los papás tengan tiempo en cantidad y calidad para disfrutar con sus hijos e hijas. Que los enamorados disfruten de tardes enteras de besos y caricias sin los nuevos riesgos del amor plastificado. Te pido que los viejitos y las viejitas puedan disfrutar de una vejez tranquila, haciendo crucigramas y viendo crecer a sus nietos. Que las tías maduritas puedan disfrutar de la compañía de buenas amigas con quien conversar y reírse a carcajadas con buen un amante o solas si así lo desean. Que mis compañeros de trabajo no pierdan el buen humor, a pesar de las afugias propias de la vida adulta. Que mis amigas sigan siendo esas hermosas mujeres aguerridas y mis estudiantes sigan siendo jóvenes inquietos. Que los gobiernos entiendan que las crisis humanitarias por desastres naturales no son un castigo divino. Que la naturaleza nos perdone por todo lo que la hemos violentado. Y que nuestra sabiduría cada vez sea mayor para comprender la crisis generalizada que vivimos. Que aprendamos a fluir en vez de atacar. Que aprendamos a dar y recibir. Que encontremos la paz en el silencio o en el ruido, pero que encontremos paz. Que las gorditas coman postres sin culpa y las flaquitas luzcan atuendos sin vergüenza. Que los hombres sean más sensibles y las mujeres más arrojadas. ¡Que tengamos todos, un feliz nacimiento al amor! Que así sea, querido niño Dios.